"Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio". Esta es la formulación del fin en sí mismo del Imperativo Categórico de Kant.
Está bastante claro, ¿no? según Kant (y muchos otros posteriormente) utilizar a otro (o a tí mismo) como un simple medio para obtener otros fines es inmoral. Esto no quiere decir que no se pueda utilizar a otra persona o a tí mismo como medio para otros fines, lo que es moralmente inaceptable es que se utlilice solamente como un medio, en todo caso la persona utilizada debe ser considerada, además de un medio, un fin en sí mismo.
Cuando el empleado es empleado para obtener otro fin, como un eslabón más de la cadena productiva, y en ningún momento es considerado un fin en sí mismo por el empleador podemos decir que el actuar de éste es inmoral. Si se puede sustituir al empleado por una máquina que pueda hacer lo mismo (excepto vivir) se le substituirá. Si parece que los beneficios económicos están en peligro (o simplemente se quieren aumentar), el eslabón-empleado será amputado bajo el eufemismo de “reducción de costes laborales”.
Lógicamente de lo que se trata entonces es de efectuar un cálculo estratégico-instrumental para encontrar la mejor manera de utilizar los medios de que se dispone para obtener los fines que se persiguen. Cuando una persona pasa de ser considerada un fin en sí mismo a ser empleado, usado, a ser un simple medio, entra como tal en ese cálculo. Sólo así se puede concebir que la constante y machacona propuesta de los representantes empresariales sea la flexibilización de las relaciones laborales, es decir el abaratamiento del despido, o el despido libre, equiparando así a los empleados humanos con los empleados mecánicos. Parar una máquina y ahorrarse los costes de su funcionamiento cuando conviene es gratis, económica y moralmente. Parar a una persona sin una compensación justa podría, si se cumplieran los deseos del empresariado, llegar a salir gratis económicamente, pero desde luego nunca saldrá tan barato moralmente hablando.
Un dels lemes més repetits des del 15 de Maig del 2011 ha estat aquest: “li diuen democràcia però no ho és!”. La idea subjacent és la següent: Existeix una democràcia ideal, que no es correspon amb això que ara mateix tenim, tot i que hi hagi qui digui que sí que ho és. La solució doncs als nostres problemes polítics és: més democràcia. Hi ha però un plantejament més trencador que aquest i que no sembla del tot descabellat. Imaginem el següent lema alternatiu: “Li diuen democràcia i sí que ho és!”. És a dir, la democràcia és precisament això que tenim...si no ens agrada és el nostre problema. El primer plantejament implica creure que existeix una possibilitat teòrica, una situació ideal però alhora possible, a la que es pot arribar. Això té algunes implicacions com ara acceptar que existeix alguna cosa així com un poble amb una voluntat general , la qual cosa no és tan trivial com pugui semblar. El nostre problema en tot cas és que no hem estat capaços de portar aque...

El planteamiento me parece correctísimo, pero lamentablemente lo moral hoy en día es un volor de baja cotización. Enhorabuena por el blog. Espero que sea para ti un fin en sí mismo.
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